Juanito Hespa Guetti
Esta es la historia de un muchacho que decidió tomar las riendas de su vida
y acabó con ella de un tiro en la sien. Se trata de la historia de Juanito
Hespa Guetti. Y para ello voy a plasmar fielmente las líneas que él escribió
antes de comenzar su viaje sin retorno:
es bien sabido que no es oro todo lo que reluce,
y aunque poseyera los mismos colores
del oro, quizá no fuese auténtico.
todos sabemos que las cosas tienen un fin,
antes o después.
no seré rico, no seré famoso,
no seré socialmente ni
económicamente poderoso,
pero seré yo.
algo tan simple como eso,
y tan complejo en los tiempos
que corren,
en los que sólo unos pocos
llegan a saber realmente
quienes son.
los tiempos que corren...
en los que se empeñan en que sigamos
el camino que ellos esperan
y no el que realmente queremos.
¿quién nos escucha?
¿quién nos da su apoyo?
¿quién quiere realmente
nuestra felicidad?
por un módico precio de 50 euros,
alguien nos escuchará lo más atentamente
posible, pero que desee realmente nuestra
felicidad es más difícil.
¿quién está dispuesto a comprender
que nuestra felicidad está lejos
de los que nos rodean?
el apego y el cariño nos hacen egoístas.
creamos una felicidad ajena errónea.
¿irse y empezar de nuevo o seguir aquí,
donde nada hasta ahora ha funcionado?
vivir la vida sin que nos fusilen
cientos de pensamientos de grandeza
y superioridad.
¿puedo tener la misma felicidad quedándome
aquí, y siguiendo con todo, que yéndome
y empezando de cero?
¿y si yerro al irme?¿y si lo que debo
hacer es quedarme y desliarlo todo?
creo que no lo sabré hasta que me vaya
y lo compruebe.
nos empeñamos en caminar siempre por
los mismo caminos, a pesar de que hemos
tropezado mil veces.
¿por qué no romper, pues, un tiempo
con todo y arriesgar?
probablemente si me quede aquí nunca
lo sabré, por decenas, o centenas
de sesiones de psicoanalista o por
litros y litros de cervezas que beba.
con veintidós años a la espalda
me siento viejo. he desperdiciado
cuatro años de mi vida intentando
encontrar un camino por el que caminar
alegremente.
siento que ya no tengo tiempo
de hacer nada, que todo se me va.
si sigo así, explotaré. explotaré para
siempre, en un viaje sin retorno.
desde hace cuatro años quiero explotar,
busco el momento, pero no tengo valor;
por eso llevo deseando todo este tiempo que
algo me expulse rápidamente de este lugar,
sin dolor.
días y días de tristeza.
gritos y gritos inaudibles de desesperación
lanzados al aire sin respuesta.
o me voy, o exploto.
observar la felicidad ajena comprendiendo
que no soy merecedor de ella es una constante
tortura que me invade desde años y años.
¿por qué merecería yo ser feliz?
¿por qué debería merecer el respeto
de los demás?
¿por qué debería merecer yo la atención
de alguna persona?
¿QUIÉN DIABLOS SOY YO PARA MERECER ALGO ASÍ?
me asusta la felicidad. me asustan los piropos,
las alabanzas, la atención que me prestan algunas
personas. ¿no se da cuenta la gente de que no
merezco tal hecho? es más ¿no se dan cuenta de que
ellos pierden su tiempo, que lo desaprovechan
pudiendo estar con otra persona?
¿no se dan cuenta de quo merece la pena
conocerme?
¿qué diablos puedo aportar yo a algo o
a alguien?
no soy buen amigo, no soy buen amante,
no soy buen proyecto de novio,
no soy buen estudiante,
soy perezoso, no tengo iniciativa en nada,
no tengo nada de motivación para vivir,
siempre repito las mismas palabras,
no tengo personalidad,
no me impongo,
cualquiera puede tomarme el pelo,
cualquiera puede jugar conmigo.
los grupos de gente me asustan,
me dan miedo.
jamás me he sentido escuchado,
valorado, jamás me he sentido
integrado. siempre uno que
pasaba por allí o que va con la
gente que va por no quedarse solo.
pero jamás porque les apeteciera
mi presencia ni conversar conmigo.
no puedo continuar navegando en
esta dirección. me estoy ahogando.
estoy muriendo poco a poco...
no pretendo dar pena. ya he molestado
a mucha gente con mis historias,
con mis tonterías.
escribo lo que siento, lo que pienso.
si no lo hiciera, probablemente
explotaría.
plasmo todo mi ser en unas míseras
líneas.
la razón por la que escribo esta carta
no es, sino, para despedirme de todos
y todas aquellas personas a las que
un día les llegué
a importar algo, hasta tal punto de
que perdieran su valioso tiempo tomando
algo conmigo.
quiero dejar claras las razones para
que no haya dudas.
no culpo a nadie,
no reprocho a nadie,
sólo quiero que aquellos
que están en mi misma
situación, sepan que no
están solos.
dentro de poco
emprenderé mi viaje,
quizá sólo durante un tiempo,
quizá para siempre...
Hasta aquí llega la carta de Juanito Hespa Guetti.

Worio dijo
Muy buena la carta, increible.
Solo decirte que nada es para siempre. Que las cosas pueden cambiar en un instante.
UnSaludo desde Mallorca
17 Abril 2007 | 02:52 PM